EL Cártel: Una apuesta por la enunciación no sin los otros
Agradezco la invitación a esta Jornada de cárteles de la ELP–País Vasco conjunta entre las sedes de Bilbao y de Donostia para seguir elaborando por la vía del trabajo.
Intentando esbozar algunas líneas para lo que nos convoca, encontré mi interés en dos aspectos que se juegan en el cártel. Por un lado me interesa el cártel como dispositivo que se opone a las identificaciones que hacen masa haciendo prevalecer un efecto de discurso por sobre los efectos de grupo. Me pregunto si uno de las funciones que realiza el más-uno para contrarrestar los efectos de identificación con un grupo constituido podría ser su apuesta por provocar la propia enunciación, la de cada uno de los participantes de un cártel.
En el acto de fundación de la Escuela de 1964 Lacan invitó a gente, analistas y no analistas, a formar pequeños grupos de trabajo con un “más-uno” que descomplete y ayude a conducir el trabajo. Lacan afirmaba, en su texto El Señor A, de 1980: “Vayan. Júntense varios, péguense unos a otros el tiempo que haga falta para hacer algo y disuélvanse después para hacer otra cosa. Se trata de […] escapar al efecto de grupo que denuncio”1. Los efectos de grupo, inevitables, pueden ser soportados en el cártel gracias al más-uno pero también a la permutación de sus miembros, de esta manera se previene, según palabras de Lacan el efecto de pegoteo2. Me interesa la idea de que el líder esté reducido al mínimo y que sea una función3 que tenga por trabajo provocar una elaboración en los cartelizantes, llamarlos para descubrir aquello latente que el llamado revelaría. En suma, ¡despertarlos! Despertar en el sentido de bordear la relación del sujeto con lo real, ¿podríamos pensar en una función de este orden para el más-uno?
En el cártel como dispositivo de la Escuela se trabaja no sin los otros. El trabajo con otros es parte de una lógica colectiva, pero la que conviene al cártel es una diferente. Mauricio Tarrab nos dice que en todo grupo se juega una “lógica colectiva” que habría que contraponerla a lo que se llama “la psicología de las masas”. El lazo colectivo está,
Pero ese lazo puede encontrar una variante: una lógica colectiva que se sitúe respecto de la falta en el Otro, respecto del agujero en el saber4. Con relación al más-uno sería desplazar al cartel de la lógica del todo y de la excepción en la que nació (el nombre de más uno lo indica bastante) a la del no-todo5.
Me gusta cómo lo explicita Antoni Vicens “El más-uno es entonces un incitador a saber algo, a remitir a cada miembro a su posición de analizante, de sujeto dividido, pero sin que se pueda acoger a un amo al que denunciar. En el lugar donde habría un Amo, hay un agujero. El más-uno es a la vez un menos-uno para que cada cual pueda ser un al-menos-uno que sabe algo”6.
Pero me pregunto ¿cómo dirigirse a la singularidad de cada uno en el cártel? Cómo apuntar al efecto sujeto en palabras de Miller, ¿cómo provocar que el más-uno produzca una división subjetiva en el cartelizante? Son preguntas qué me interrogan y me devuelven una y otra vez a la función del más-uno.
Una tentativa lograda de respuesta la encontré en un texto que escribe Miquel Bassols donde nos dice que el más-uno funciona como una asíntota a contracorriente de la inercia del grupo, como forma de tratar lo real del grupo. “Debe mantener una suerte de asíntota para que el cártel no haga el salto a un grupo, para que no cristalice en un efecto de grupo, ya sea en la forma de un grupo de estudios, o un grupo de supervisión institucional”7.
Vicente Palomera en “Pensar el cártel” nos dice que en los cárteles de Escuela los cartelizantes estudian para pensar la experiencia que les es propia, no sin los otros. La idea sería pensar por sí mismos, donde uno piensa hablando con los demás y no solo consigo mismo. “La Escuela se comprometería a dar repercusión a los productos del cártel cuando ofrecen el resultado de alguna elaboración sostenida en torno a lo que no se sabe y su imposible. La Escuela garantiza así la repercusión de los efectos-de-formación, que se puede leer en la enunciación de cada uno”8.
Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de enunciación? En su texto “La enunciación”, Oscar Ventura nos abre camino: “Desde muy temprano Lacan muestra que si hay algo que la experiencia analítica verifica es que la enunciación tiene una localización muy precisa para el sujeto que habla, y que se localiza justo allí; en lo no dicho, la enunciación evoca una ausencia. Y en distintos momentos de su enseñanza sostiene siempre a la enunciación bajo el estatuto del enigma, como un imposible del decir, extranjera, en su sentido más puro al enunciado mismo (..)”9.
En el cártel se trataría que los cartelizantes puedan sostener un no saber y hacerlo causa. La enunciación de cada uno se introduciría a través de la elección del rasgo, ya que este articula lo singular de cada uno, su enunciación, si se quiere, con un saber. El rasgo es cómo uno se inscribe en un cártel a título de su nombre propio. Una enunciación que haría lazo en lo colectivo y haría pasar un saber, propio, a la Escuela y de esta manera hacer avanzar conjuntamente a los analistas en formación y a la práctica y teoría del Psicoanálisis. Lo que interroga es uno por uno y abre un agujero en el saber no sin la marca de goce particular que remite a su singularidad. La enunciación de cada uno implicaría un hallazgo, una novedad para el sujeto que decide contornear el agujero, el vacío de saber en torno al que algo se escribe para cada uno.
Y para terminar quería poner de relieve el título que portan estas Jornadas, ya que “La Escuela del Cártel” me remite a lo que el cártel enseña como órgano base de la Escuela. El cartel hoy, como señala Miller, es, en efecto, un órgano en el que uno hace su aprendizaje por la vía del trabajo. Con el cartel, la Escuela pone en el centro la causa del deseo de Escuela, que no es otro que el no saber. Convocados y causados por un interés común, los cartelizantes estamos llamados a hacer la experiencia de discutir las ideas no sin el Otro de la Escuela y los otros.
Diana Etxeberria Pascual
Jornada de cárteles, Bilbao 14 de febrero de 2026
Notas:
- Lacan, J., “El Señor A”. Página web de la AMP, Disponible en línea. ↑
- Lacan, J., “Decolage o despegue de la escuela”, 11 de marzo de 1980. ↑
- Miller, J.-A., “El cártel en el mundo”.↑
- Tarrab, M, “La identificación al grupo o decir bien lo insoportable”, Las huellas del síntoma, Grama, 2005 ↑
- Miller, J.-A,, “El banquete de los analistas”, Buenos Aires, Paidós, 2010 ↑
- Vicens, A., “El vínculo social del cartel y su más-uno”, El cártel, Publicaciones de la CdC-ELP, Marzo 2024. Bassols, M, “El cártel como arma de la política de la Escuela”, El cártel, Publicaciones de la CdC-ELP, Marzo 2024. ↑
- Bassols, M,, “El cártel como arma de la política de la Escuela”, El cártel, Publicaciones de la CdC-ELP, Marzo 2024. ↑
- Palomera, V., “Pensar el cártel”, El cártel, Publicaciones de la CdC-ELP, Marzo 2024. ↑
- Ventura, O., “La enunciación”, Revista El Psicoanálisis n.º 43, Sobre el decir aún, ELP. ↑
