Límite a la interpretación

“Aun en los sueños mejor interpretados es preciso a menudo dejar un lugar en sombras, porque en la interpretación se observa que de ahí arranca una madeja de pensamientos oníricos que no se dejan desenredar. Ese es el ombligo del sueño, el lugar en que él se asienta en lo no conocido (Unerkannt). /…/ Y desde un lugar más espeso de ese tejido se eleva luego el deseo del sueño como el hongo de su micelio”.1

En este párrafo, Freud utiliza el término “ombligo del sueño”, ya mencionado en el capítulo II, en su sueño “La inyección de Irma”: “Todo sueño tiene por lo menos un lugar en el cual es insondable, un ombligo por el que se conecta con lo Unerkannte”.

Marcel Ritter —cartel de Estrasburgo sobre La interpretación de los sueños—intervino en las J. de carteles, Paris, abril 1975, con una pregunta por lo Unerkannte. Incluyo la respuesta de Lacan.2

M.R: “El asunto esta mañana era ciertas palabras que comienzan por Un: el Unbewusste, lo Unheimlich. Esto me hizo pensar en lo Unerkannte que encontramos en Freud en la Traumdeutung. Encontramos este Unerkannte articulado con el tema del ombligo del sueño. “Es ese punto en el que el sueño,— cito a Freud—, es insondable, es decir dónde, se detiene el sentido. Es el punto en el que el sueño está lo más próximo del Unerkannte”.

“Me pregunto si este Unerkannte, si no podemos ver allí el real, un real, algo ante lo que el sueño se detiene. ¿De qué real se trata? ¿Es el real pulsional? Y las relaciones de este real con el deseo, ya que Freud articuló la cuestión del ombligo con el deseo —lugar donde el deseo se eleva como un hongo”.

Lacan:No pienso que sea el real pulsional. Yo creo que es necesario distinguir lo que ocurre a este nivel del orificio corporal, de lo que funciona en lo inconsciente. Creo que eso frente a lo que Freud se detiene como ombligo del sueño, puesto que es con ese propósito que el utiliza el término Unnerkant, creo que se trata, de aquello que se llama, designado en otra parte por lo Urverdrängt, por lo reprimido primario.

Creo que está en el destino de lo reprimido primordial, a saber de algo que se especifica por no poder ser dicho en ningún caso sea cual sea la proximidad, de estar si se puede decir en la raíz del lenguaje, que podemos dar la mejor figura de lo que se trata.

La relación de este Urverdrängt, puesto que hace un momento se planteó una pregunta relativa al origen, creo que es a esto a lo que Freud vuelve a propósito de lo que se ha traducido muy literalmente por ombligo del sueño. Es un agujero, es algo que está en el límite del análisis […]

Efectivamente, es un ombligo particular, el de su madre, aquel al que alguien se encuentra en definitiva suspendido […] Es por el hecho de haber nacido de ese vientre y no de otro lugar, que un cierto ser hablante o aún, lo que designo con el nombre de Parlêtre, —otra designación de lo inconsciente— es por haber nacido de un ser que lo deseó o que no lo deseó, y que por ese solo hecho lo sitúa de cierta manera en el lenguaje, que un Parlêtre se encuentra excluido de su propio origen, y la audacia de Freud fue decir que en algún lugar se tiene la marca en el sueño mismo.

El sujeto en sus producciones imaginativas, no olvidemos la condición de la Darstellbarkeit3 conserva en algún lugar la marca de un punto en el que no hay nada que hacer. Justamente de donde sale el hilo, pero este punto asimismo está cerrado, como está cerrado el hecho de que nació de este vientre y no de otro lugar, de lo que hay en el sueño mismo, el estigma, puesto que el ombligo es un estigma. Es un estigma donde, es el único punto, hay algo en común con todo aquello que fue alumbrado (enfanté) bajo ese modo vivíparo, pero con esta adición de que se trata de un ser placentario, y este ser placentario conserva una traza que allí se signa [se señala/se marca] al nivel mismo de la simbolización. Es seguro que solo el Parlêtre, el ser hablante, puede llegar a la noción de la que yo partí para lo que es de lo inconsciente. Hay algo que no por nada se reduce a una cicatriz, que hace nudo y que ese nudo es señalable, tampoco en su lugar por supuesto, ya que hay ahí el mismo desplazamiento que está ligado a la función y al campo de la palabra.

En el campo de la palabra hay algo que es imposible reconocer, de modo que el Uno tiene ahí otro valor que el que le dimos esta mañana. El Uno designa propiamente hablando la imposibilidad, el límite. Cuando hablamos de lo impoético, es el fondo sobre el que se produce lo poético. Cuando hablamos de lo Unerkannt, eso quiere decir lo imposible de reconocer. No es simplemente una cuestión de hecho, es una cuestión de imposibilidad.

Lo Unerkannt es lo imposible de reconocer. Freud no lo subraya en el pasaje sobre el ombligo del sueño. Es solamente por otro lado que tenemos la noción de reprimido primordial. Pero incluso la noción de reprimido primordial, en la forma en que es dada, no pone el acento en la función de la imposibilidad. Es el sentido del Uno en el término que en alemán designa lo imposible, es el Unmöglich de lo que se trata, eso no puede decirse ni escribirse. Eso no cesa de no escribirse. (Valdría la pena ir al Seminario XX de Lacan, pág. 114).

Es justamente la distancia que hay en el alcance de dos negaciones. Esto no es no cesar de escribirse, lo que volvería, por el efecto que habitualmente se da a la doble negación, a limitarse a esto, que eso cesa de escribirse. Pero él no cesa de no escribirse, está ahí lo que me parece el sentido de lo Unerkannt en tanto que Urverdrängt. No hay nada más que extraer de ahí. Es lo que Freud señala cuando habla del ombligo del sueño. No hay ninguna posibilidad de tirar más del cordel, salvo para romperlo. De modo que esto señala una analogía, a eso que usted acaba de designar como real pulsional.

[…] desde el origen, en el reconocimiento mismo del inconsciente, está la noción de que, lo que hace ahí la consistencia, lo que ahí hace propiamente hablando lo Real, es un punto de opacidad. Es un punto de infranqueable, es un punto de imposible.

Es en esto que la noción de imposible me parece situar de una manera absolutamente central, […] que permitiría especificar en la cadena de los seres, como Freud mismo lo subrayó, que permitiría especificar el ser humano como siendo, ya no la obra maestra de la creación, […] sino al contrario el asiento de otro especial Unerkennung, es decir, no solo un no reconocimiento, sino una imposibilidad de reconocer lo que concierne al sexo.

Rindo homenaje a M. R. por haberme planteado esta cuestión de lo Unerkannt […] Ya para responder también a la persona que me había hecho una pregunta sobre el origen del deseo. Se cierra así el círculo. A su vez, es por esto que Freud comenzó su Traumdeutung con su fórmula que conocen: “Si no puedo conmover a los dioses, moveré… —¿qué?— el infierno”, justamente.4 De todos modos, si hay algo que Freud vuelve patente es que de lo inconsciente resulta que el deseo del hombre es el infierno y que es el único medio de comprender algo. Es por eso que no hay religión que no le haga su lugar. No desear el infierno es una forma de Wiederstand, es la resistencia”.

Este texto, me ha resultado muy esclarecedor. Texto, en el que Lacan declina los imposibles y la imposibilidad, de decir, e incluso de escribir todo. Me parece que esta imposibilidad marcada por los Un freudianos, podríamos decir que hacen que, no pueda haber una complementariedad, que, como dice en el S.XX, “no hay relación sexual, hay la posibilidad del encuentro

Creo sumamente importante que en la orientación de un análisis esté claro el límite de lo interpretable, que está en el origen mismo del lenguaje y cómo marca de nuestro ser “seres placentarios”, es decir la marca de cómo hemos sido deseados o no, y hablados… Por ello, también, el límite del análisis.

¿Cómo orientarnos, si no?

No es tarea fácil.

Elena Usobiaga

XV Congreso de la AMP No hay relación sexual, 30 de abril al 3 de mayo, 2026

 

Notas:

  1. Sigmund Freud, O.C. Amorrortu editores, Tomo V, pág. 519
  2. Lettres de l’Ecole freudienne, Nº. 18
  3. Rücksicht auf Darstellbarkeit se ha traducido cómo: miramiento por la figurabilidad (Etcheverri), el cuidado de la representabilidad (Ballesteros).
  4. Es la cita de la Eneida que Freud coloca como epígrafe de la Traumdeutung: “Flectere si nequeo superos, acheronta movebo” (Libro VII) (“Si no puedo persuadir a los dioses del cielo, moveré a los de los infiernos”).