“El destino de la mirada”
Me ha interesado cual es el destino de la mirada* al final de la cura, cuál es su recorrido hasta su desenlace final. Es decir, esto respondería a la pregunta lacaniana del seminario 11 por el destino de la pulsión al final del análisis, más allá del velo del fantasma.
Recordemos que en el testimonio de Neus el objeto mirada tiene una cierta prevalencia desde el principio.
Nos habla de un sueño del inicio de estar en el diván, que solamente consta de una frase: “El ojo de la cura”. Nos explica que una vez tumbada el objeto mirada se revelaba desgajado de lo imaginario.
El siguiente punto sería: Una niña es mirada, subtítulo de su testimonio en las Jornadas en Bilbao. Allí está la mirada de la madre en reciprocidad, que produce un profundo bienestar, en un cuerpo que se sacia con un vaso de leche, en un sentimiento de felicidad absoluto. Momento que Cristiane Alberti lee como una condensación entre la mirada y el objeto oral.
Posteriormente tenemos el sueño traumático tras el nacimiento del hermano: El lobo con una mirada amenazadora, también con una enorme boca.
El padre que construye también le atemoriza pues su “mirada es de demonio”.
Neus se satisfacía en las casas de los conocidos en mirar lo que había y lo que no.
Ante la carcajada de la mujer del tío busca el secreto del goce femenino y encuentra al tío desnudo y aparece la mancha negra ante la diferencia sexual. La pregunta qué haces aquí decanta el fantasma de “desear a condición de que me digan que no debería estar allí”. Entonces cuando soy mirada desaparezco.
El corsé de la adolescencia captaba las miradas pero a su vez ocultaba su cuerpo de las mismas. Finalmente conoce al hombre que puede resistir sin angustia su mirada de deseo.
2 sueños del final:
- Las letras se desprenden como manchas negras. (letter-litter joyciano). Dice: Yo soy esa mancha, insignia de un plus de gozar.
- 2 ojos cociéndose, diluyéndose en forma de gelatina: “suquetdepeix”
Reducción de la mirada buscada, temida, que me devoraba y me llevaba a devorar. Objeto oral despojado de la mirada.
Tras el sueño en la última sesión el analista la mira con sus ojos bien abiertos. De ahí en adelante me descubrí leyendo de un modo distinto.
Ser una mancha me permite ocupar un lugar distinto, el del objeto a en el lugar del semblante.
Enseñanza 1:
El objeto oral estaba anudado al objeto escópico. Pude marchar dejando en el lugar del analista, ya vacío, la mirada devoradora en la que la niña localizó el espanto ante el agujero de la sexualidad.
Suquetdepeix desanudaba: el lugar simbólico del Otro, el imaginario de la persona del analista y el real del objeto liberado al final.
Enseñanza 3:
Destitución subjetiva: Como el vacío que se muestra cuando la pulsión aparece más allá del fantasma que la fijaba y determinaba.
La mancha: lo que encontré al final fue la diferencia absoluta, una mancha, objeto sin representación posible y un significante fuera de la cadena.
Entonces el destino del objeto mirada después de haberse desgajado del objeto oral en esa lenta cocción de la sopa de pescado se presenta como mancha. Mancha que justamente señala la diferencia sexual, el agujero del traumatismo de lo sexual, indicio de la Relación sexual que no existe.
Queda quizá aquí un vasto campo para trabajar.
Pero me quedo con una pregunta: Por qué dice Neus que el significante cualquiera ha quedado holofraseado en un S1. El objeto agalmático de la transferencia ha sido reducido a un resto.
Quizá el significante cualquiera era “fuerza”. ¿Pero esto cómo se holofrasea en Suquetdepeix?
Por otro lado, he querido unir con este hilo el sueño del inicio: “El ojo de la cura” con el sueño del final en el que los ojos se deshacen en gelatina. Me parece todo un proceso de cocción a fuego lento que ha tenido lugar y que nos aporta un suculento elixir.
* Texto presentado dentro del espacio de trabajo sobre las enseñanzas del pase de la comunidad del País Vasco. Sede de San Sebastián de la ELP el 14 de junio del 2025.
Kepa Torrealdai
