Interpretación: Efecto de Sentido/ Efecto de Agujero

En su seminario El ultimísimo Lacan, Miller hace, en las lecciones “La idea de lo real”, “Sentido y agujero” y “El momento de concluir”, un extenso desarrollo sobre los “múltiples desplazamientos” de Lacan sobre la interpretación, del que extrae la afirmación de que “la doctrina de la interpretación es el punto culminante de toda teoría del psicoanálisis digna de ese nombre”.

Partimos de la evidencia de las dos dimensiones del síntoma. El síntoma encierra un sentido y, a la vez, más profundamente, es goce, y porta un real refractario al sentido. La paradoja de base entonces es nítida. ¿Cómo entender que el sentido introducido por la interpretación significante pueda incidir en lo real del síntoma si lo real se define por la exclusión de todo sentido, sentido que es rebajado al estatuto de semblante? Miller nos recuerda que la dicotomía excluyente entre semblante y real constituye la base de toda la última enseñanza de Lacan.

Con objeto de desentrañar esta paradoja, Miller subraya una oposición nuclear interna al propio psicoanálisis entre perspectiva y práctica. Establece que el psicoanálisis tiene como perspectiva y horizonte lo real en tanto separado del semblante, pero al mismo tiempo destaca que la práctica analítica opera con el sentido. Y entre perspectiva y práctica hay un hiato, incluso una inversión. En esta ultimísima enseñanza, dice, el psicoanálisis como perspectiva determina que el psicoanálisis en tanto práctica es del orden del semblante, pues todo lo que tiene sentido es semblante. Nos dice que Lacan buscó por todos los medios posibles una salida a esta antinomia entre perspectiva y práctica, y en consecuencia defendió la necesidad de dar con un efecto de sentido que no fuera del semblante. Así, buscó la interpretación del lado de lo real en lo simbólico, en forma de emergencia de un significante nuevo, un nuevo modo de existencia del significante que, como lo real, no tenga ningún sentido. De ahí, dice, la referencia de Lacan a la poesía en la medida en que sólo hay poesía por la violencia que se ejerce sobre el uso corriente de la lengua a partir de una manipulación del significante. “Sólo la poesía permite la interpretación” es uno de los aforismos mayores de Lacan sobre la interpretación. Y Miller explicita que la poesía está doblemente articulada. La poesía produce un efecto de sentido, pero también, al mismo tiempo, un efecto de agujero, un vaciamiento. Establece que es a partir de ese doble efecto de la poesía que Lacan, en su Seminario 24, L’une-bevue, anuncia su aspiración a un significante nuevo, a otro modo de interpretación que no tenga ningún sentido.

El año anterior, en el Seminario 23, El sinthome, Lacan habla de “manipulación interpretativa”, aludiendo a una posible interpretación borronea, manipulación que define explícitamente como un juego con el sentido, introduciendo la noción del equívoco. “La interpretación opera únicamente por el equívoco” es el otro gran aforismo de Lacan sobre la interpretación. Pero el equívoco, precisa Miller, no es nunca sino un doble sentido. El equívoco común, dice, está lejos del par del sentido y el agujero. “Mi idea —dice Miller— consiste en proponer que la solución a esta paradoja estaría señalada mediante el doblete del efecto de sentido y efecto de agujero, mediante esta conjunción que también es equívoco”. Entiendo que no equívoco entre dos sentidos, sino equívoco entre efecto de sentido y de agujero.

Es a través de este efecto de agujero y vaciamiento que la poesía, según Lacan, se vuelve adecuada para acceder a la verdad, a una verdad que atañe en tanto tal a la relación sexual. Miller recuerda que el “no hay relación sexual” de Lacan surge como la consecuencia lógica de todos los dichos emitidos a lo largo de la historia sobre el amor. Es a partir del “no hay relación sexual”, a partir del agujero de la relación sexual, que, según él, se puede entender la pertinencia del modelo poético que Lacan propone para la interpretación llamada borronea. La hazaña del poeta para Lacan, nos dice, reside no sólo en producir equívoco con el sentido, sino en eliminar uno de los dos sentidos, y reemplazar ese sentido ausente por una significación. Menciona la frase de Lacan “el deseo tiene un sentido, pero el amor no es más que una significación”. Y dice que lo que Lacan llama significación es el equivalente al agujero en lo real o en la relación sexual, y que cuando Lacan señala que “la significación es una palabra vacía”, con el adjetivo vacío apunta a acercarse a lo que él llama “efecto de agujero”. La interpretación borronea sería entonces para Lacan “un forzamiento por el que un psicoanalista podría hacer sonar otra cosa que el sentido”. Miller precisa que hacer sonar otra cosa que el sentido es agregar el vacío. Dice que se entiende que aquello a lo que Lacan apunta con la noción de un significante que no tendría sentido es a la resonancia del efecto de agujero. La interpretación entonces es, propiamente hablando, el forzamiento con el cual, desde un sentido siempre común, puede resonar una significación que sólo es vacío.

No obstante, en torno a esta interpretación “poética”, Miller señala también que Lacan comienza el Seminario “Momento de concluir” diciendo que, en la práctica analítica, la poesía está del lado del analizante y no del analista. Miller concuerda: el analizante habla, hace poesía, el analista corta. El modelo del acto analítico en la ultimísima enseñanza de Lacan, en su ultimísima práctica, es el corte. Retoma la frase de Lacan “actuar por intermedio del pensamiento roza la debilidad mental”, y en consecuencia trata de elaborar un acto que no venga producido desde la debilidad mental. El acto que no pasaría por el pensamiento y no sería débil mental es el corte. El corte, entonces, como la privilegiada operación que agregaría una significación que no fuera más que vacío y que podría hacer sonar otra cosa que el sentido

“Es por ello, termina diciendo Miller, que tomo en serio esta aspiración de Lacan de `elevar el psicoanálisis a la dignidad de la cirugía´… Se trataría de elevar la debilidad psicoanalítica a la seguridad soberana del gesto quirúrgico: cortar. Esto sería la salvaguarda del psicoanálisis”.

Luis Fermín Orueta