El amor ante la ausencia de relación sexual

Un aforismo es un saber condensado y enigmático que invita a ser descifrado. El aforismo de Jacques Lacan que da título al próximo Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis “No hay relación sexual”, es una frase que Lacan enunció en diversas ocasiones y conceptualizó rigurosamente en El Seminario XX, Aún1. Puede parecer una provocación, pero esta frase condensa una constatación estructural que tiene que ver con el estatuto del goce y las modalidades del lazo entre los sexos.

A diferencia de los animales, cuyo comportamiento sexual está regulado por el instinto, el cual les indica cuándo y cómo dirigirse al semejante para la copulación, los seres humanos no contamos con una programación natural que ordene la sexualidad de manera universal. No existe, para el parlêtre, un saber instintivo que garantice el encuentro entre los sexos. Esto se debe a que el ser humano es un ser de lenguaje, afectado por la palabra de manera singular. No hay una fórmula significante que indique cómo acceder al otro sexo, ni un programa genético que oriente a todos por igual.

Esta ausencia de un programa sexual natural introduce una falla en lo real: no hay relación sexual que pueda escribirse. Para que una relación pudiera escribirse, sería necesario que existieran significantes capaces de nombrar y articular lo masculino y lo femenino de manera complementaria. Sin embargo, los seres hablantes solo disponemos de un significante para nombrar la diferencia sexual: el falo2. En Aún, Lacan articula la inexistencia de la relación sexual con las fórmulas de la sexuación, concebidas como una escritura lógica que ordena dos posiciones subjetivas en relación con la función fálica3. Estas posiciones no remiten ni a identidades biológicas ni a categorías de género, sino a modos de inscripción del goce: el goce fálico y el goce Otro o goce femenino4.

Lacan precisa en “El atolondradicho” que el “no hay relación sexual” no implica que no haya relación con el sexo5. Precisamente porque no existe una escritura simbólica que articule de manera proporcional y complementaria a los sexos, hay prácticas sexuales, encuentros contingentes y arreglos singulares entre los cuerpos. El sexo no desaparece, lo que falta es la relación que pueda escribirse como ley universal.

Ahora bien, si la relación sexual es estructuralmente imposible, ¿cómo se sostiene entonces el lazo con el otro? Lacan afirma en distintos momentos de su enseñanza que lo que viene a suplir la inexistencia de la relación sexual es el amor6. El amor no completa ni repara la imposibilidad estructural de la relación sexual, pero permite sostener un vínculo y orientar el deseo allí donde no hay garantía simbólica.

Lacan no define qué tipo de amor cumple esta función de suplencia. Más bien, su enseñanza permite articular distintos modos de amor: el amor imaginario, el amor simbólico y la apertura hacia un nuevo amor, acorde con el real de la no relación sexual7.

El amor imaginario es el amor descrito por Freud, el amor que se apoya en el narcisismo. En “Introducción al narcisismo”, Freud vincula el amor con la economía narcisista del yo y distingue dos tipos de elección de objeto: la elección narcisista y la elección anaclítica8. En la elección narcisista, el sujeto ama en el otro una imagen de sí mismo o de su Ideal del yo, el partenaire funciona como espejo y sostiene la ilusión de unidad y completud. En la elección anaclítica, el amor se dirige a los objetos primarios de satisfacción y cuidado: se ama a quien ocupa el lugar de aquel que alimenta, protege o garantiza la supervivencia.

Lacan va más allá de esta concepción cuando articula el amor con el falo, la castración y la falta, introduciendo la dimensión del amor simbólico. En El Seminario VIII, La transferencia, define el amor como “dar lo que no se tiene”9. Esta formulación articula el amor con el falo en tanto significante de la falta, es decir, con la castración. No se trata del falo como objeto o como presencia que velaría la falta, como plantea Freud, sino del falo como operador de una falta estructural: se ama desde lo que no se tiene, y es precisamente esa falta la condición misma del amor.

En El Seminario XX, Aún, Lacan avanza un paso más al concebir el amor como suplencia de la no relación sexual. Y en “La nota italiana” introduce la noción de “un amor más digno”10, un amor que no se articula con un saber totalizante ni con un saber que pretenda decir la verdad del sujeto, sino con un saber advertido de la inexistencia de la relación sexual y de la imposibilidad de escribirla.

Graciela Brodsky retoma esta orientación en su texto “Un amor más digno”11, donde plantea que muchas modalidades del amor quedan capturadas en la lógica imaginaria, en el espejismo de la complementariedad, la demanda de fusión o la exigencia de ser Uno con el otro. En estas versiones, el amor opera como defensa frente a la castración y sostiene ideales de fusión, reconocimiento o garantía de ser. Distingue estas formas de amor de lo que denomina un amor más digno, sobre el que finalmente dice: “mi propuesta es que un amor más digno aspiraría no solamente a determinar lo real como imposible a través de la relación sexual que no hay, sino a determinar lo real como contingencia a partir de lo que puede cesar de no escribirse en el amor”.

Quizá se puede pensar un amor más digno como aquel que no niega la falta estructural ni la no relación sexual, sino que consiente a ellas. Como un amor que renuncia a exigir al Otro que colme su falta. Un amor sin garantía, sin promesa de armonía ni de complementariedad. No como un ideal moral ni un mandato normativo, sino como una posición subjetiva que puede advenir cuando el sujeto deja de demandar al Otro la respuesta a su falta de ser. Un amor que se orienta por la castración, no para negarla, sino para hacer con ella.

Elena Esther Gómez Santoyo

Reuniones de Preparación para el XV Congreso AMP No hay relación sexual , 12 febrero 2026.

 

Notas:

  1. Lacan, J., El Seminario, libro XX, Aún (1972-1973). Buenos Aires: Paidós.
  2. Lacan, J. (1958). “La significación del falo”. En Escritos. Buenos Aires: Siglo XX
  3. Lacan, J., El Seminario, libro XX, Aún.
  4. Ibíd.
  5. Lacan, J., (1973). “El atolondradicho”. En Otros escritos. Buenos Aires: Paidós, 2012.
  6. Lacan, J., El Seminario, libro XX, Aún.
  7. Fajnwaks, F. (2023) “No hay relación sexual… entonces hay amor”. Virtualia 43.
  8. Freud, S. (1914). “Introducción al narcisismo”. En Obras completas, t. XIV. Buenos Aires: Amorrortu
  9. Lacan, J. El Seminario VIII, La transferencia (1960-1961). Buenos Aires: Paidós
  10. Lacan, J. (1973). “Nota italiana”. En Otros escritos. Buenos Aires: Paidós.
  11. Brodsky, G. (2021). “Un amor más digno”. En publicación electrónica X ENAPOL.