¿Un rudimento de “no hay relación sexual” en Tres ensayos freudianos?

Participo en un cártel en el que estamos trabajando los textos freudianos, donde podemos encontrar algo en relación al título y argumento del próximo congreso de la AMP, titulado No hay relación sexual.

Es un cártel que lleva poco tiempo en funcionamiento.

El primer texto que hemos trabajado es el de Tres ensayos. En el mismo texto de apertura al XV Congreso de la AMP, C. Alberti menciona esta obra cuando dice que Freud amplió el concepto de sexualidad, poniendo a plena luz la importancia de lo sexual en la economía psíquica, hasta señalar la sexualidad infantil, constituyendo una de las más importantes contribuciones de Freud al conocimiento de lo humano, mencionando este texto.

Tres ensayos, como saben, es un texto que tiene múltiples notas a lo largo de los años de estudio de Freud. Se publicó en 1905 y, prácticamente, tiene añadidos hasta el final de la obra freudiana, en 1932. Entonces, podemos decir que es un texto en el que se van incluyendo los aportes teóricos que Freud va descubriendo a lo largo de los años.

Lacan destaca la dificultad que entraña la lectura de este texto freudiano en el Seminario 4, y dice: “No se pueden leer los Tres ensayos como si se tratara de una obra escrita de un tirón. Si leyeran la primera edición, se quedarían estupefactos porque no reconocerían ninguno de los temas que tan familiares les resultan en el libro tal como lo leen habitualmente, con las adiciones hechas principalmente en 1915. […]”

Señala, además, Lacan: Todo lo que concierne al desarrollo pregenital de la libido sólo es concebible después de la aparición de la teoría del narcisismo y una vez aisladas las teorías sexuales del niño con sus malentendidos fundamentales. Freud pone el acento en el desconocimiento de la vagina, el esperma y la procreación.

Recordé un capítulo de Miller publicado en Introducción a la clínica lacaniana, titulado “Observaciones sobre padres y causas” (1988), donde Miller retoma a Lacan y dice, cito, “la única proporción que el sujeto puede encontrar entre el hombre y la mujer es la proporción entre el padre y la madre. Lacan dijo alguna vez que la proporción sexual no existía, que existía sólo en la familia”.

Bueno, pero vuelvo al texto que me ocupa Tres ensayos.

Esta obra freudiana comienza con un apartado titulado «Las aberraciones sexuales”. Leído desde este tiempo, es al menos, sorprendente, o hace pregunta, que en un ensayo sobre sexualidad infantil se comience con este tema.

Laurent nos indica que empieza por la clínica de las perversiones porque era el tema de discusión de la época. Así, Freud lo utiliza como una estrategia para poder abordar el tema que le ocupa: la ampliación del concepto de sexualidad en lo humano, para mostrar que es el sexo mismo el que es aberrante, es decir, que no tiene reglas o, que no son las reglas del discurso común de la civilización, es decir, que no hay ninguna razón por la cual lo sexual debería estar centrado en la procreación, la reproducción y la familia.

Y, cómo lo plantea Freud, para abordar el tema de las aberraciones sexuales, plantea dos preguntas que serán las que le sirven para ir desarrollando sus planteamientos: la cuestión del objeto y del fin. Además, va a ir aportando las desviaciones con respecto a ellos. ¿Qué es lo que a mí en esta relectura me ha hecho quedarme un tiempo detenida en este primer capítulo del ensayo? Precisamente, es a través del estudio de las aberraciones sexuales que Freud va a plantear que lo sexual no encaja en esa concepción de época, que está hecho para la reproducción y la conservación de la especie, podríamos decir.

Entonces, si el objeto no está predeterminado, si para que se produzca el deseo se deben dar determinadas condiciones y no iguales para todos los seres humanos, si el fin no es la reproducción, sino la satisfacción, es a partir de estos planteamientos que Freud puede abordar esa ampliación de la concepción de la sexualidad.

¿Es un atrevimiento pensar que hay un rudimento para pensar la no relación sexual? , es lo que me gustaría que pudiéramos conversar. Lo extraigo en el sentido de que no hay nada preestablecido en el humano que oriente la sexualidad, que ésta es el resultado de un desarrollo, desarrollo de la libido, dirá Freud, que no hay nada natural, preestablecido.

Y sólo después de este ordenamiento que hace Freud, puede detenerse en la sexualidad infantil y extraer las manifestaciones de la sexualidad infantil: centrándose en la actividad del chupeteo, y lo nombra como una actividad autoerótica, sin el Otro, pero que busca la satisfacción que quedó perdida, ese plus que se halló sostenido en la necesidad de la alimentación, el amamantamiento. Ahí, Freud señaló el comienzo de la actividad sexual infantil, el niño encuentra su satisfacción en el propio cuerpo, esto es, es un instinto autoerótico. Y esto va a ir transformándose a lo largo de la obra de Freud, redefiniéndose. Sin embargo, la brújula está puesta de entrada y con ella interroga lo que llamamos objeto en lo sexual. El goce es autoerótico, hay una búsqueda de placer ya experimentado y recordado, dirá Freud.

Entonces, no encontramos un código que diga predeterminadamente, sino una búsqueda de un placer ya experimentado y recordado, y que se encuentra sobre el propio cuerpo, sin la intervención del Otro, la satisfacción. es autoerótica.

Quizás no puedo decir más que esta pregunta, podemos situar a partir de este planteamiento que Freud aporta en sus Tres ensayos un rudimento a lo que ya más tarde podrá encontrarse en los desarrollos posteriores? Podríamos decir que es una puerta de entrada?

María Verdejo

Espacio Hacia el Congreso de la AMP No hay relación sexual, 15 de enero de 2026

 

Lecturas realizadas:

  • Freud, S., Tres ensayos de teoría sexual”. Amorrortu, Buenos Aires, 2022.
  • Laurent, E., La sexualidad infantil. Freudiana 101, ELP, Barcelona, 2025.
  • Miller, J.-A., “Observación sobre padres y causas”, Introducción a la clínica lacaniana, Conferencias en España. ELP-RBA, Barcelona, 2006, pp. 133-146.