Comentario de algunos textos Hacia PIPOL 12

Textos para el trabajo:
Lacan, J. “Nota sobre el Niño”. Otros Escritos.
Paidós, Buenos Aires, 2014. pp. 393-394
Miller, J.-A. El niño entre la mujer y la madre,
también en la Revista Carretel nº1, pp. 9-15.
Halleux, B. Un deseo no anónimo.
PIPOL 12. 2025

 

Buenas tardes, gracias por invitarme al trabajo y espero que el texto sirva para que podamos conversar sobre los textos que nos han pedido comentar para el trabajo esta tarde en el espacio Hacia PIPOL 12.

Tanto el texto de B. Halleux, que está escrito para el Congreso PIPOL 12, como el texto de J.-A. Miller, que hoy nos han pedido comentar, toman el escrito de Lacan, “Nota sobre el Niño”, como un texto central, al menos es mi lectura hoy.

En los tres textos encontramos al niño y su posición en la familia, destacando a la familia, más allá de sus formas, como una institución que gobierna los procesos del desarrollo psíquico, por tomar una frase que ya figura en el texto Los Complejos Familiares, de 1938.

Entonces, esta cuestión de la posición del niño en la familia no es sin consecuencias para su estructuración psíquica.

De los textos que nos han pedido comentar se destaca la pregunta sobre la posición de este objeto que es el niño en la familia, y que es quien la configura, más allá de la forma que la familia adopte.

En el texto de Lacan, Los complejos familiares, que he mencionado, ya Lacan habla de la transformación de la familia. En ese momento, la forma que resalta y que corresponde a la época es la familia conyugal. Lacan ya hace la pregunta en relación a lo que se transmite en la familia. Podemos leerlo, al menos lo leo yo así, como un antecedente de la “Nota sobre el Niño” , antecedente en este sentido de “la transmisión”. Lacan trataba de definir el papel de los asuntos de familia en la estructuración del sujeto regulado por el modo del Complejo de Edipo. Entonces, podemos decir que ya hay algo del papel causal de los asuntos de familia en la constitución subjetiva del niño.

Pero, en la “Nota sobre el Niño” encontramos no sólo los ideales, también está el residuo, que no es del mismo orden. El residuo, es decir, el resto, que es lo que el texto de B-Halleux toma de la primera frase de Lacan en “La Nota sobre el niño”, y que el nombra como el núcleo, el hueso, lo real propio de lo que constituye una familia, … lo irreductible de una transmisión … que es del orden de una constitución subjetiva, que implica la relación con un deseo que no es anónimo. Lo nombra desde lo real porque está por fuera de la simbolización.

Lo que sostiene Lacan es que siempre hay algo en torno a la relación del sujeto con la familia. Y este problema tiene que ver con lo que Lacan nombra como residuo. Hay un elemento irreductible, y que en la lectura que B. Halleux hace de la “Nota sobre el niño” se destaca como “la transmisión de un deseo que no sea anónimo”.

Aquí me voy a detener, antes de seguir con el texto de B. Halleux en el Coloquio “El niño, entre la mujer y la madre” de Miller, porque es a partir de este texto que puedo avanzar en relación al “deseo”. ¿Qué dice del deseo? Miller despliega el deseo como una función que diverge. Aquí “divergir” se utiliza para introducir el no-todo del deseo femenino y, el lugar que el niño puede advenir, colmando o dividiendo al sujeto femenino que accede a la función materna.

Y, también en relación al padre, destaca que para que pueda operar, no basta con el NP, con el respeto al padre, sino que el hombre , que hay en el padre, ha de poder consentir al no-todo del deseo femenino, es preciso que se preserve el no-todo del deseo femenino.

Cito: Hay una condición de no-todo, que el deseo de la madre diverge y es llamado por un hombre … y esto exige que el padre sea también un hombre, que haga de la mujer objeto causa de su deseo.

Según que el niño colme o divida, Lacan construye una división en la sintomatología del niño según que esté relacionada con la verdad de la pareja parental o se inscriba de forma prevalente en la relación dual madre-hijo.

Entonces, volviendo al párrafo anterior en relación al no-todo del deseo femenino, Miller recalca que la función feliz de la paternidad es realizar una mediación entre las exigencias abstractas del orden, el deseo anónimo del discurso universal, y, por otra parte, lo que se deriva para el niño de lo particular del deseo de la madre. Esto resuena en el texto de B. Halleux cuando indica que un deseo anónimo sería aquel del que se desconoce quién lo encarna.

Y, como se matiza en el mismo texto, el deseo para Lacan depende de la lengua y no solo del significante. No hay transmisión sin lalengua materna y el cuerpo que la habita.

Como refiere Anne Chaumont en su texto “La escritura de lo irreductible», que la familia, lugar primordial de la lengua, pueda transmitir al viviente que acoge, una inscripción inconsciente para transformarlo en sujeto: ¿no será al final la más elevada de sus funciones?

Entonces, cuando se dice “la transmisión de un deseo que no sea anónimo”, se trata de cómo se pueda situar en la clínica y cómo operar en ella frente al malestar de las familias contemporáneas. ¿Cómo encontramos en las diversas formas de familias estos malestares que remiten a este real propio de lo que constituye una familia?

Para mí, en esta lectura que os traigo, la frase “la transmisión de un deseo que no sea anónimo”, la leo teniendo en cuenta los significantes que la componen, para hacer de cada uno de ellos una orientación de trabajo en relación al malestar de las familias contemporáneas.

“transmisión” – “deseo” – “no anónimo”.

Me parece que los textos que esta tarde han elegido nos orientan en esta dirección, tratando de comprender lo que Lacan nombra cuando dice “familia residuo” y avanzar en la lectura de los malestares de la familia en la actualidad.

Yo he tomado el sesgo del “niño” en la familia, su lugar dado que es algo que me interesa en relación a los malestares de los niños en la actualidad.

Por ello, les traigo una breve lectura de un texto que estoy trabajando en un cártel sobre Infancias contemporáneas.

Se trata de un libro que es producto de una investigación realizada que lleva por título de “Los niños Amos” y su autora es Adela Fry.

Del prólogo, realizado por Esthela Solano, entresaco este párrafo:

En una faceta de su libro, la autora nos presenta el retrato de lo que ella llama “los niños amos”, y en otra, trata de dar cuenta a partir de los conceptos psicoanalíticos de una posición subjetiva que se presenta como sintomática de la subjetividad de nuestra época, donde “el narcisismo, el individualismo y el afán de poder ocupan el sentido de la existencia.

En el capítulo 4, titulado “El niño amo y su familia», al comienzo del mismo:

El hecho de que estemos hablando de los niños amos nos lleva a preguntarnos, a su vez, por el contexto que favorece su aparición. Que la tiranía sea hoy una modalidad tan paradigmática podría ser explicada, entre otras cosas, a partir del tipo de familias que se configuran en la actualidad y del lugar que el niño es llevado a ocupar en ellas. Un niño frecuentemente está en el centro de todos los proyectos, que es, quizás, lo único que resta cuando el amor ha fracasado; un niño, en definitiva, que opera como una forma de salvataje …

El niño (puede, digo yo) se transforma así en alguien que solo está conectado a su propia satisfacción libidinal, gozosa. …

Cuando estos niños abren su propia ruta, desconectándose de ese lugar, sucede a menudo que las madres experimentan los límites de su amor por ellos. … Así su deseo se divide. (…)

Buenas tardes, y gracias por la invitación al trabajo y por esta tarde de trabajo.

María Verdejo