Diagnóstico. Espacio Psicoanálisis y Salud Mental
El Informe del Comité de Acción de la Escuela Una “La evolución de la psiquiatría hoy”, presentado en la Gran Conversacionales de la Escuela Una, en 2022, expresa bien el cambio que ha habido en la cuestión del diagnóstico, que he vivido a lo largo de mi experiencia en un CSM, desde 1988 hasta 2020. Cito de su punto 3 “La institución del DSM ha contribuido mucho a la desvalorización de la psicopatología gracias a la cual la clínica psiquiátrica se orientaba por los signos y los síntomas, en una visiónn trans-diagnóstica y descriptiva, más que dimensional y clasificatoria”.
A esta influencia determinante del CSM se ha sumado el ideal fundado en el auge de la computarización y su instalación en todos los ámbitos de la medicina y la SM. Ideal de transparencia total, y de mecanización no solo del diagnóstico sino también de buena parte de las actividades asistenciales. El saber y el saber hacer del clínico ha sido sustituido por la automatización y generalización del acto clínico. En última instancia se aspira a que haya un procedimiento de aplicación que pueda prescindir de la singularidad del practicante, adémalas de la del paciente. La intercambiabilidad de los practicantes es una muestra. Todo el saber necesario ha de estar en el sistema digital.
Hemos pasado del saber a la clasificación
Y el uso del diagnóstico ha cambiado con ello. Ahora se situa entre dos extremos: un uso “socio-económico-político” —del diagnóstico depende la asignación de recursos—, y su refutación como estigmatizante por parte de algunos grupos de pacientes, e incluso de psiquiatría, que en su forma más radical es una despsiquiatrización. En ambos casos lo que se produce es que “una dimensión clínica —cualquiera que ella sea— que oriente la dirección de la cura está más que ausente”.
Al mismo tiempo, la posibilidades de sesiones clínicas para conversar sobre los casos desde cualquier perspectiva, han ido desapareciendo, sustituidas por intercambio de opiniones sobre la pertinencia de tal o cual criterio para hacer un diagnóstico. Al paso, prescindir de un saber articulado para centrarse solo en considerar si tal o cual fenomenológicos pertenece a tal o cual criterio diagnóstico, con su duración, intensidad etc. y prescindiendo de la palabra del paciente, o incluso, como señala dicho informe por cuestionarios auto o hetero evacuativos; todo esto no ha hecho sino producir una especie de babel en cuanto al diagnóstico de un caso, al final coexisten varios en el mismo caso.
¿Qué posibilidades quedan para los practicantes hoy?
¿Es posible restaurar una conversación entre los practicantes? ¿Crear momentos fuera de las prisas y las exigencias?
Conviene señalar que la implicación del practicante, siempre está presente, aún el diagnostico más automatizado necesita de un juicio —clínico o de otra índole— para atribuir lo fenómenos a un sistema clasificatorio
Luís Alba, 4 mayo 2025
