Reflexiones para el espacio PIPOL 12
Los organizadores del espacio me han pedido comentar el texto de Vicente Palomera, “¿Ha dicho Usted “crisis de la familia?». Que pueden encontrar en la Revista de la Escuela, El Psicoanálisis, nº 29, 2016.
No comentaré el texto in extenso, pues confió en que lo hayan leído. Pero si puntuaré lo que me parece el eje central del mismo en relación al tema de PIPOL 12.
Partiré de esta caracterización de Lacan de las funciones de la familia en 1936. Caracterización muy precisa en la enumeración de las funciones de la familia, y necesaria para captar de que se trata cuando, en la “Nota sobre el niño” —referencia esencial para este PIPOL 12—, afirma Lacan la condición de” residuo” de la familia actual.
Cito:
“la estructura jerárquica de la familia, […] órgano privilegiado de esa coerción del adulto sobre el niño, coerción a la que el hombre debe una etapa original y las bases arcaicas de su formación moral. […] otros rasgos objetivos: los modos de organización de esta autoridad familiar, las leyes de su transmisión, los conceptos de la descendencia y del parentesco que le son conexos, las leyes de la herencia y de la sucesión que se combinan con ellos y, finalmente, sus íntimas relaciones con las leyes del matrimonio la represión de los instintos, […] la familia prevalece en la primera educación, la represión de los instintos, la adquisición de la lengua llamada precisamente materna”1.
La pongo en contraste con esta otra de Jacques-Alain Miller en “Cosas de familia en el inconsciente”. En torno a la diferencia entre ambas gira toda la cuestión de la “reducción de la familia”:
“¿Qué podríamos decir hoy de esta definición de la familia? ¿Tiene su origen en el matrimonio? No, la familia tiene su origen en el malentendido, en el desencuentro, en la decepción, en el abuso sexual o en el crimen. ¿Acaso está formada por el marido, la esposa, los hijos, etcétera? No, la familia está formada por el Nombre del Padre, por el deseo de la madre y los objetos a. ¿Están unidos por lazos legales, derechos, obligaciones, etcétera? No, la familia está especialmente unida por un secreto, está especialmente unida por un no dicho… es un deseo no dicho, es siempre un secreto sobre el goce: de qué gozan el padre y la madre”2.
En mi opinión, algunas de las funciones indicadas por Lacan en 1938, o bien han desaparecido o bien han sido desplazadas al estado y al derecho, en concreto todo lo que tiene que ver con los bienes, el parentesco, y en parte los cuidados. En todo caso merecerían un estudio cada una de ellas en sus incidencias sintomáticas actuales.
El Argumento y los textos de orientación del Congreso PIPOL retoman este cambio, señalo algunos de los puntos que me han parecido oportuno poner de relieve pera precisar que sería este residuo ineliminable:
Se trata de considerar las formas de hacer familia. La familia no es un dato natural. Es una institución, y por tanto, “el punto de partida de todas las demás, en particular de las instituciones asistenciales”. “Podemos apostar que los intervinientes en instituciones asistenciales perciben la incidencia del «secreto sobre el goce» del padre y de la madre”.
El malestar en la familia se refleja en numerosos síntomas en los niños y adolescentes. Es decir, en mi opinión, solo se aborda la familia por el niño, en concordancia con la afirmación de la Misión de Información de la Asamblea Nacional francesa, “A partir de ahora, es el nacimiento de un niño el que crea la familia, ya no es la familia la que espera un hijo”, (enero de 2006). Aunque, “El supuesto estatuto “original” de lo infantil en relación con la familia, el tejido de anécdotas, la biografía del sujeto, no es más que el velo de una articulación imposible del goce con el saber”. La angustia es el síntoma predominante en lo relacionado con la familia. Suplanta en gran medida a los síntomas corporales y al sentimiento de culpa.
Lo que rige la formación y la separación de las parejas es el significante amo del amor, mientras que antes predominaba la promesa de un compromiso.
Una transmisión definida por Lacan como “irreductible”. Cuestión, la de la transmisión, que remite también al niño, y la sucesión de generaciones, como se afirma en el argumento “siempre habrá nacimiento y lazo social en torno a un niño”. ¿situaremos aquí el real de la familia?
El texto de Vicente Palomera aborda la cuestión por el lado de la pareja, me parece, al afirmar que la familia es una suplencia de la relación-sexual-que-no-hay. Podríamos preguntarnos sobre la especificidad de una forma de suplencia que incluye un niño, un producto.
El texto de Vicente está organizado para poner en tensión dos consideraciones de Lacan que ponen en cuestión, o no, la estructura de la pareja como de hombre-mujer. Una es en el Seminario Aun, en el que, con tal fórmulas de la sexuación Lacan “una distinción entre el sexo anatómico y la posición sexuada” y se pregunta si podemos dar un paso más y preguntar si “la metáfora paterna, la relación del deseo con la ley, puede funcionar cuando la repartición “padre-madre” no coincide con la de “hombre-mujer”?
Si bien la diversidad de constitución de las familias en la actualidad, en especial las homoparentales en la actualidad parece indicar que es así, una afirmación de Lacan en el seminario 22, RSI, está en aparente contradicción con ello. Es la afirmación, —que será frecuentemente estudiada en este PIPOL— de que “Un padre no tiene derecho al respeto, si no al amor, más que si el dicho amor, el dicho respeto está pere-versement orientado, es decir hace de una mujer objeto a que causa su deseo. Pero lo que esta mujer a-coge de ello, (…) de lo que ella se ocupa es de los objetos a que son los hijos, con los que el padre interviene excepcionalmente en el buen caso, para mantener a la represión en el justo me-dios, la versión que le es propia por su perversión, única garantía de su función de padre”.
Antes de señalar la solución a esta contradicción que propone Vicente, quiero subrayar que aquí Lacan menciona la necesidad lógica de la represión. Merece la pena considerar esta afirmación en el contexto de la primacía del goce en nuestra sociedad. Para Freud, no hay transmisión sin represión. Y ¿es posible conectar la represión con el secreto sobre el goce, en los términos de Miller?
La solución es que Miller sitúa esta frase de Lacan en su dimensión edípica, pero teniéndooslo en cuanta que el padre edípico no sería sino un padre, un nombre, síntoma entre otros. ¿No estamos en cualquier caso en un registro edípico sea lo que sea la función paterna? ¿O bien, siguiendo a Vicente, lo específico del residuo es que haya transmisión no anónima?
É. Laurent, en el comentario del Seminario 14 que se encuentra en El psicoanálisis nº 43 dice: “Lacan mantuvo la función paterna como existencia lógica hasta el final. […] funciona […] que no es el padre que unifica, sino el padre que permite obtener una diferenciación en el goce”3.
Esta función paterna ¿es también un irreductible en el residuo familiar?
¿Cómo pensarla en la época del padre vaporizaos, en la que, además, proto la madre también estará cuestionada por los efectos de la ciencia?
En definitiva si, como afirma Christine de Georges, —en “La famille à l’envers” Les Cahiers Clinique de Nice, nº 13, diciembre 2014 p. 40— “La familia ya no tiene su origen necesariamente en el matrimonio, lo que desata los registros de la sexualidad, la procreación y la filiación, y conduce a variaciones dentro de estos registros”, ¿es la existencia lógica de una función (llamada paterna) lo que posibilita el anudamiento de estos registros?
Luis Alba
Notas:
- Lacan, J. “Los complejos familiares en la formación del individuo” en Otros escritos, Buenos Aires, Paidós 2012, pp. 34-35. ↑
- Miller, J.-A., “Cosas de familia en el inconsciente”, en Introducción a la clínica lacaniana, Barcelona, Gredos 2018, pp. 347-348. ↑
- Laurent, É., pp. 44-45. “Comentario del Seminario 14”. El psicoanálisis nº 43, marzo 2024. ↑
